La banca española entra en la carrera por colocar su deuda ‘anticrisis’

El mercado esperaba un año intenso de emisiones bancarias y las previsiones se están cumpliendo con creces. Sin embargo, con las necesidades de liquidez bien cubiertas por las subastas del BCE, todos los esfuerzos de la banca se están dirigiendo hacia los instrumentos de capital híbrido y los bonos elegibles para el nuevo requisito mínimo de fondos propios y pasivos admisibles (MREL, por sus siglas en inglés).

En ese sentido, la deuda subordinada se ha convertido en el producto de moda. Por un lado, los bancos tienen que inundar el mercado con estos títulos (que computan como capital Tier 2) para poder cumplir con los nuevos requisitos regulatorios, mientras que por el otro los inversores los ven con buenos ojos frente a otros instrumentos de renta fija, muy afectados por la “distorsión” que provocan las compras del Banco Central Europeo (BCE).

Desde hace ya dos años, los hombres de Draghi compran buena parte del papel en el mercado -reduciendo ostensiblemente las rentabilidades-, dentro de las medidas de estímulo puestas en marcha para revivir la inflación y la economía. Estas compras alcanzan a todos los sectores con una única excepción, la deuda emitida por los bancos.

Según señala en un informe Markus Allenspach, efe de investigación de renta fija de Julius Baer, “mantenemos nuestra apuesta por la deuda bancaria subordinada en un contexto de menor nerviosismo político y con un entorno de mejora económica”. “Los inversores deben centrarse en los segmentos menos distorsionados por las compras del BCE, dada la probabilidad de que el mercado comience a hablar de una reducción progresiva” de las compras de bonos, aconseja este experto.

Por el momento los grandes bancos españoles están aprovechando la ventana que se ha abierto para estas emisiones. El último ha sido Bankia, que esta semana emitió 500 millones de euros en títulos a diez años con una rentabilidad del 3,475% tras haber recibido una demanda que sobrepasó los 5.250 millones de euros.

La buena demanda por la deuda subordinada se muestra en que Bankia abrió los libros con un precio estimado de 375 puntos básicos sobre midswap y consiguió cerrar la operación a un interés midswap más 335 puntos apenas unas horas después.

Los tres grandes actores del sector bancario español –Banco Santander, BBVA y CaixaBank-, también han emitido estos títulos. El primero en salir al mercado fue el Santander, que a principios de enero colocó bonos subordinados a diez años por valor de 1.000 millones de euros a 255 puntos sobre el midswap. Unas semanas después fue BBVA el que colocó otros 1.000 millones a diez años, en su caso a 270 puntos sobre el midswap.

Les siguió los pasos CaixaBank en febrero al colocar 1.000 millones en deuda subordinada a diez años a 335 puntos sobre el midswap.

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